El poder del juego – Beneficios, Curiosidades y Ejemplos de juegos originales con tu perro

Jugar bien con tu perro tiene múltiples beneficios para ambos. Siguiendo unas sencillas premisas, el juego puede ser el mejor antidepresivo y ansiolítico para ti y tu perro, os ayuda a conectar ¡y además lo pasáis genial!

 

Hoy tenía muy claro que quería hablarte del poder del juego, de jugar con nuestros animales, lo beneficioso que es para ellos y para nosotros y cómo podemos jugar con nuestro perro más allá del típico tirarle la pelota (o el palo, el frisbee…) o estirar de los extremos de una cuerda.

 

Cuando pensamos en jugar con nuestro perro siempre nos vienen las mismas ideas a la cabeza… ¿será que no hay más opciones?

Jugar: Realizar una actividad o hacer una cosa generalmente ejercitando alguna capacidad o destreza, con el fin de divertirse o entretenerse”

(Diccionario de Google) 😉

Vaya, ¡pues hay un par de aspectos muy interesantes en esta definición!

Hacer “algo” de manera que … ejercitas una habilidad … y a la vez te diviertes.

¡Interesante!

El juego permite a los cachorros aprender pautas que les servirán de mayores.

Pero, ¿y a los perros adultos, les sirve de algo jugar?

Los juegos sirven para ejercitar habilidades

Cuando hablamos del sentido biológico del juego siempre pensamos (al menos yo) en cachorros practicando para su vida adulta. Los niños practican las profesiones, los gatitos practican la caza, los perritos practican las peleas, las montas, etcétera.

Como cachorros, jugar nos sirve para adquirir y perfeccionar habilidades que nos servirán más adelante.

¿Y como adultos?

¿Para qué juegan los adultos?

¿Es jugar sólo “cosa de niños”… en todas las especies?

Pues para nada.

¿Acaso tú no juegas? A la oca, al póker, a una app del móvil, a la consola, a fútbol, a tenis, a gastarte bromas con los amigos o a perseguir a tu perro por el parque. ¡A todos nos encanta jugar!

Los adultos de otras especies también juegan. Y aunque sí es cierto que en muchas especies los juegos en adultos ocurren principalmente en la interacción con cachorros, también se dan en adultos especialmente cuando se encuentran bien.

Y el perro y el humano son de las especies que más juegan durante su vida adulta.

Si los adultos ya lo tenemos todo “practicado”, ¿por qué seguimos jugando? ¿Para qué?

Bueno, quizá porque no lo tenemos todo tan practicado como sería de esperar. En una especie (tanto la canina como la humana) tan inteligente y compleja, el periodo de “niñez” y por tanto de aprendizaje se alarga muchísimo. No acabamos de formarnos hasta los 10 y muchos o veintitantos, tanto a nivel intelectual como físico y social (no sólo es cuando acabamos el “cole”/instituto/universidad, sino también cuando acabamos de crecer y desarrollarnos físicamente y cuando nuestro cerebro llega a su punto álgido a nivel de comunicación y desarrollo de habilidades sociales).

En perros, la madurez social no ocurre hasta los 3 años, mucho más allá de la pubertad, que suele ser hacia los 8-9 meses pero que en algunas razas gigantes puede retrasarse hasta los 2 años.

Quizá también porque nuestra vida es compleja, mucho más que la de nuestros ancestros (subirse al árbol-buscar comida-huír del león-buscar refugio-y vuelta a empezar. Ojo, no digo que no fuera una vida dura, pero sí mucho más… simple), la necesidad de aprender va mucho más allá de la madurez física de la pubertad.

En una sociedad compleja en la que interactuamos con docenas de individuos todos los días, y no todos de nuestro círculo más cercano (“tribu” / “manada”), nos vemos necesitados de reforzar vínculos constantemente, para no perdernos en la multitud.

Recordar y reforzar con quién estamos vinculados, quienes nos importan, desestresarnos de la vorágine de caras, gestos, actitudes, miradas… a las que nos somete cada día el trabajo, el paseo por el parque o simplemente ir a comprar el pan.

Todo eso puede ser motivo más que suficiente para desarrollar una habilidad útil en sí misma como es el juego. No sólo para relacionarnos mejor y “aguantar” mejor a los demás, sino como vía de escape cuando, por fin, tienes a mano a ese ser que realmente te importa y quieres demostrárselo y disfrutar de él.

Léete los párrafos anteriores pensando en tu perro en lugar de en ti y verás que probablemente sean bastante aplicables. Su vida, a su manera, también es dura y estresante. Jugar contigo es posiblemente el mejor momento de su día.

El juego sirve para desarrollar habilidades útiles y perfeccionarlas, pero también como medio de divertirse, entretenerse y en definitiva reducir “lo malo” y aumentar “lo bueno” de la vida.

¿Sabías que…?

Datos curiosos sobre el juego en perros

-Se ha visto que los perros juegan más cuando son felices. De hecho, la aparición de conducta de juego se usa como indicador de bienestar en perreras y refugios de animales. O sea que, si un perro no juega, es que no está realmente bien. Jugar sólo aparece cuando el resto de necesidades están cubiertas.

-Los perros educados a base de castigo físico interactúan menos con los dueños durante el juego.

-El juego genera en el cerebro una serie de compuestos químicos muy, muy guays: endorfinas, oxitocina (la “hormona del amor”), prolactina (la “hormona de la ternura” y el vínculo), feniletilamina (una anfetamina natural), dopamina (otra “hormona del amor” y la felicidad)…

-La “posición de juego”, con el perro tumbado de la parte delantera y con el trasero levantado, moviendo la cola emocionado, es uno de los pocos ejemplos de metacomunicación bien documentados en el mund animal: cuando un perro hace esa pose, además de “quiero jugar”, te está diciendo “y a partir de ahora y hasta que acabemos de jugar, todo lo que hagamos “va de broma” “. Esta información es muy potente. Significa que los ladridos, gruñidos, mordisquitos, peleas simuladas… que un perro hace después de ponerse en pose de juego forman parte del juego, y por lo tanto no tiene sentido que nos sintamos amenazados, desafiados ni puestos a prueba en estos contextos. Simplemente, está jugando.

La posición de juego es universal en todos los perros de todas las razas.

-Se cree que el comportamiento juguetón ha evolucionado en los perros porque hace más intenso el vínculo humano-animal. O sea, como me encanta que sean juguetones, elijo a los más juguetones para estar conmigo, darles de comer, permitirles refugiarse conmigo… y así, los más juguetones son los que más comen, mejor están y más se reproducen. Además, luego con la creación de las razas caninas (especialmente las de compañía) el hombre podría haber seleccionado individuos juguetones ya que esa es una virtud apreciada por los futuros dueños.

-A la mayoría de perros de trabajo de esos que la mayoría admiramos lo que son capaces de hacer (perros de detección de explosivos, perros lazarillo, perros de búsqueda y rescate de personas…) se les enseña usando el juego como recompensa, en vez de golosinas. Por algo será…

¿Cómo jugar con un perro?

Ya que jugar consiste en ejercitar capacidades y destrezas mientras te lo pasas bien, vamos a ver algunas capacidades que tienen los perros que nos puedan servir para construir un juego a su alrededor:

  • Capacidades físicas “gruesas”: correr, saltar, nadar, perseguir algo o a alguien, sujetar algo fuerte con los dientes…
  • Capacidades físicas “finas”: precisión en los movimientos de la boca, precisión en los movimientos de las patas, conciencia de la posición del propio cuerpo…
  • Capacidades sensoriales: olfatear, escuchar, diferenciar colores (los que pueden ver), fijarse en detalles visuales, sonoros, táctiles u olfativos, percepción del espacio…
  • Capacidades sociales: relacionarse con perros, relacionarse con personas…
  • Capacidades mentales: resolver problemas, superar dificultades, deducir, generalizar, llegar a conclusiones…
Nadar, trepar, arrastrarse, esconderse... ¡Pueden hacer muchas cosas!
Los deportes aportan mucha conexión y descarga física, pero asegúrate de ser respetuoso y olvídate de medallas. Vais para pasarlo bien
Explorar objetos: su peso, su textura... Es enriquecedor y divertido para tu perro
Juega con tu perro y hazlo más listo y valiente
Aunque parezca mentira, para un perro miedoso el juego del yogur es todo un reto.
Los juegos de olfato son un recurso maravilloso
Los circuitos de confianza son un gran entretenimiento que además ejercita su resolución de problemas, la concepción del espacio y la conciencia del propio cuerpo

Los juguetes comerciales y los deportes con perro muchas veces explotan las habilidades de la primera categoría: objetos para lanzar y recoger, cuerdas para estirar, vallas para saltar…

Pero, con la excepción quizá de los juegos de olfateo, cada vez más populares, y los juguetes asociados a ellos como las mantas de olfateo, considero que el resto de capacidades están bastante poco estimuladas con los juguetes disponibles hoy en día…

¡Así que toca ponerse creativos!

Ejemplos de juegos para desarrollar sus diferentes habilidades

  • Capacidades físicas gruesas: Estos ya te los sabes: Perseguíos el uno al otro, llévale a nadar, a correr detrás tuyo en la bici o patinete (más que nada para que tú aguantes su ritmo 😉 ), lánzale pelotas, palos, frisbees, juguetes que flotan… Provócale a coger un extremo de un juguete mientras sujetas tú el otro y tirad. ¡Ojo! No te pases de tensión para no hacerle daño y procura que a veces te lleves tú el objeto y a veces se lo lleve él, que perder siempre no es divertido (lee más abajo “lo que NO hay que hacer durante el juego con tu perro)

Recuerda: si no es divertido (para ambos), entonces no es un juego

  • Capacidades físicas finas: Lanza cosas de diferentes tamaños y texturas para que te las traiga, enséñale a guardar cosas dentro de una caja o rétale con juegos de propiocepción. El hecho de tener que calcular la fuerza que hace para sujetar cada objeto sin que se le resbale, o que no se caiga al inclinar la cabeza para guardarlo en la caja es todo un reto, pero además entrena su precisión de movimientos con la boca y la cabeza, la percepción espacial y la conciencia de propio cuerpo y del volumen de los objetos. También puedes enseñarle a tocar diferentes objetos con la pata o con la nariz: Tu mano, haciendo un “choca esos 5”, diferentes juguetes, superficies… ¡o el interruptor de la luz! ;).
  • Capacidades sensoriales: Escóndele chuches o juguetes por la casa o por la calle para que las encuentre, utiliza órdenes muy conocidas (como siéntate, ven, túmbate) sin hacer ningún gesto para que tenga que escucharte, usa dos juguetes iguales de colores diferentes (contrasta blancos y negros o amarillos y azules, que es lo que mejor diferencian. ¡No uses el rojo!), hazle juegos de olfateo en tres dimensiones (poniendo las chuches encima de objetos, trozos de jamón dulce pegados a una pared o cristal a diferentes alturas, …)…
¿Por qué la mayoría de juguetes para perros son rojos? ¡Si los perros no ven el rojo!
  • Capacidades sociales: Busca opciones para que juegue con perros y personas de confianza. Queda con personas que conoces que saben relacionarse de manera respetuosa con otros perros y que jueguen con tu perro a sus juegos favoritos. Quedar con dueños de perros con los que sabes que tu perro se lleva bien puede ser una gran idea para facilitar encuentros positivos y que tu perro practique sus habilidades sociales que luego pondrá en práctica con perros o personas menos conocidos. Para ello, puedes buscar ambientes pensados para llevar perros (pipicanes, parques para perros, playas en las que se permitan perros todo el día o a ciertas horas…). Si tu perro no es muy amigable con otros perros pero “depende del día que tenga”, busca espacios lo más amplios posible, ve a horas poco concurridas, llévalo atado con cuerda larga (si no te fías) y déjale libertad para interactuar con perros que se muestren amistosos.
Tener la posibilidad de tomar distancia sin presiones puede hacer que tu perro se sienta más confiado y se atreva a interactuar con otros perros
  • Capacidades mentales: Ponle retos a su inteligencia. Lograr sacar un trocito de frankfurt de debajo de una manta, averiguar cómo se abre una caja que esconde un sabroso trocito de queso, deducir que para llegar al huesito voy a tener que meter la cabeza ahí… Aunque al principio puede parecer que le estás haciendo “jugarretas” a tu compañero, en realidad si lo haces bien y le pones niveles que sea capaz de superar, su estado anímico al conseguirlo será… pues como cuando tú te pasas un nivel de los chungos del Candy Crush. Sabes a qué me refiero, ¿verdad? Esa sensación de haber logrado un pequeño triunfo que te hace sentir, por un momento, capaz de todo. ¡Sí, sabes a lo que me refiero! ¿A que sí? Y cuantas más veces te pase, más capaz te sientes de superar los malos rollos del día a día, porque la química generada en tu cerebro alimenta tu autoestima. ¡Espera, no te vayas todavía a jugar con tu móvil, que aún tengo más que contarte!
    • Un juego que combina capacidades mentales y sensoriales muy chulo y muy fácil de hacer son los circuitos de confianza, como el que me ves preparando en este video.

Todos estos juegos los explicaré más a fondo en mi curso de comportamiento canino, en el que además de a jugar de muchas maneras enseño a utilizar el juego como herramienta para ayudar a tu perro a superar sus miedos: miedo a los petardos, miedo a las personas, miedo a otros perros, o a salir a la calle… todo se pueden mejorar desarrollando sus habilidades y alimentando a su cerebro de “química buena”.

Aunque tu perro no sea miedoso, los juegos le pueden beneficiar un montón:

Beneficios del juego para tu perro

Mantenerse en forma. Tanto a nivel físico como mental, los juegos bien ejecutados permiten mantener las habilidades en vez de perderlas con el tiempo.

Disminuir la ansiedad. Cuando juegan, nuestros cerebros liberan hormonas y neurotransmisores de felicidad, antidepresivos naturales completamente contrarios al miedo, la ansiedad o la depresión, y que ayudan a prevenirla y remediarla.

Dormir mejor. Después de una buena sesión de juego, tu perro tendrá ganas de descansar y echarse un rato (y tú también), dormirá más profundamente y será un sueño más reparador, en el que además se crearán recuerdos positivos.

Ganar seguridad en sí mismo. Además del hecho de que jugar a lo que sea te hace feliz, hay ciertos juegos que permiten al animal desarrollar habilidades como saberse capaz de superar obstáculos y la conciencia del propio cuerpo, que aumenta la seguridad en uno mismo.

Mejorar el vínculo con las personas que le importan. Los perros prefieren jugar con personas (o perros) que solos, y además son capaces de, a fuerza de practicar, adaptar la brusquedad y el tipo de juego al otro individuo, por lo que jugar mucho juntos le permite conocerte mejor y ver que se lo puede pasar bien contigo.

Un perro que juega frecuentemente es un perro más seguro y emocionalmente más estable.

Todo lo que aprenda jugando, luego lo aplicará en su día a día.

Mi perra ha superado muchísimos miedos gracias a los circuitos de confianza y al juego mental. No sólo con eso, obviamente, pero han sido una pieza clave en su evolución.

Por ejemplo, los juegos de olfateo le ayudan a gestionar mejor las situaciones incómodas, a “alejarse del mundanal ruido”, desestresarse, tomar distancia y afrontar lo que le venga con una mejor actitud. Muchos de los participantes del Reto San Juan Sin Miedo comentaron lo importantes que habían sido los juegos en mejorar el miedo de sus mascotas a los petardos… ¡y además se lo pasaron genial!

Beneficios del juego para ti

-Mejoras el vínculo con tu mascota. A medida que juegas más, os unís más y redescubres lo maravilloso que es tener perro.

-Tendrás un perro más obediente. Se ha visto que los perros que juegan más son más obedientes; me refiero a juegos entre perro y persona, y cuando realmente la persona se implica a tope en el juego.

-Tienes una manera alternativa de premiar que no sean chuches, lo cual es muy ventajoso cuando no tienes un frankfurt a mano, o cuando tu animal tiene una temporada en la que te han prohibido las “chuches” por motivos médicos, como que debe perder peso, es alérgico o le sientan mal.

Te diviertes viéndole jugar, jugando con él e ideando nuevos juegos para él.

Entrenas la creatividad y te mantienes en forma tú también (física y metalmente!)

-Tendrás un perro emocionalmente más estable, le conocerás más con lo que detectarás antes su estado emocional (lo que te puede ahorrar muchos disgustos).

-Tienes maneras de desviar su atención y entretenerle que antes no tenías y que te hacen la vida más fácil, como cuando vienen ciertas visitas a casa o tienes que dejarlo solo o en algún sitio que no le convence.

-Durante el juego, tú también liberas química buena en tu cerebro que hace las funciones de antidepresivo, ansiolítico y energizante. Te sientes mejor, más pleno y con ganas de comerte el mundo.

Establecer una conexión profunda con tu mascota sirve para sobrellevar mejor las dificultades y establece un vínculo entre ambos que protege nuestro corazón y nuestra mente y nos hace sentir afortunados.

Si jugamos, juguemos bien… Premisas para un juego positivo

Podría parecer que en el juego todo vale, pero esto no es así, en especial cuando estamos tratando con un perro miedoso, inseguro o que reacciona de manera desproporcionada ante algunos estímulos.

Jugando correctamente, tendremos todos los beneficios que he comentado más arriba.

Jugando incorrectamente, podemos aumentar el grado de frustración e inseguridad de nuestra mascota, y eso podría perjudicar su relación con nosotros y con el juego en sí, además de aumentar sus miedos y facilitar que reaccione con pánico o agresividad en situaciones que le ponen nervioso.

Lo que NO hay que hacer durante el juego con tu perro

Reñir. A no ser que la cosa se descontrole muchísimo y el perro se ponga agresivo de verdad, no hay lugar durante el juego a correcciones, regañinas ni castigos. Estamos jugando, todo va de broma y se permite todo. Si te lastima sin querer, quéjate (haz un ¡Ay!) y para durante unos segundos el juego para que se de cuenta de que ha pasado algo; pero si no has recibido un daño serio, después continúa jugando con él. Permítele que aprenda a adaptarse a ti.

«Ganar” siempre tú: No hay nada más aburrido que jugar con alguien que sabes que SIEMPRE te va a ganar. Si jugáis a estirar un objeto, deja que a veces lo gane él. Quizá te han dicho que eso fomenta la dominancia… puede que quieras pasarte por este post: “Los perros no son dominantes”. Si tu perro tiene problemas con compartir objetos, simplemente jugad a otra cosa.

Jugar siempre a lo mismo. Últimamente veo a muchos perros obsesionados con jugar a pelota. Parece que no haya nada más en el mundo, y el dueño está todo el rato lanzando, y el perro todo el rato recogiendo, sin hacer caso de nada más, a veces ni siquiera reacciona si otro perro se acerca y quiere jugar con él. Recordemos las premisas: eso no entrena ninguna habilidad, porque ya la tiene más que entrenada. Y reconócelo: ya no es divertido, al menos para ti, repetir el mismo lanzamiento una y otra vez.

  Pero es que hay algo más: esa obsesión por repetir un juego una y otra vez y olvidarse de interactuar con otros individuos, como de comer o de dormir… por mucho que le guste y te lo pida, eso no es sano. A ti te corresponde ver si tu perro simplemente disfruta con un juego más que con los demás o realmente hay una obsesión. Si es su caso, “desengánchale” poco a poco a la vez que le propones nuevas opciones, lo más diferentes que puedas, de lo que le obsesiona. Por ejemplo, si es la pelota, no cambies tirar la pelota por tirar un muñeco. Cambia tirar la pelota por resolver un juego mental. El material es diferente, la habilidad a entrenar es diferente, la interacción contigo es diferente… Enséñale a jugar de otras maneras.

Ir demasiado rápido. El tiempo de juego es tiempo de juego, no de entrenamiento militar. Tampoco es una competición. Aunque está bien tener unos objetivos, no exijas de tu perro más de lo que ese día puede darte. En aprender algunas de las habilidades que te he contado un perro puede tardar dos sesiones y a otro ocuparle semanas. Recuerda: no es jugar si no es divertido. Si tu perro no disfruta, si empieza a fallar, si tú te frustras… es hora de dejarlo.

Ganar durante el juego aumenta la autoestima. Déjale ganar de vez en cuando, aunque no sea "lógico". Estáis jugando.

Lo que SÍ hay que hacer cuando juegas con un perro:

Elige el juego adecuado. Si a tu perro le cuesta compartir juguetes, al principio no juegues con él con objetos. Si le cuesta correr y saltar, busca juegos más pausados. Si le obsesiona la pelota, ofrécele otras opciones y hazlas lo más atractivas posible para irlo poco a poco “desenganchando” de esa adicción.

Acabad siempre bien. Se ha visto que todos los beneficios de una buena sesión de juego se pueden ir al garete por acabar con una bronca. lo mismo aplica si el juego acaba por agotamiento o porque es demasiado difícil y el animal lo deja por imposible. Si ves que tu perro empieza a estar cansado, empieza a fallar en el juego mental o a despistarse con otras cosas, o si tú ya quieres volver a casa… acaba ya, pero acaba bien. Un último subidón, motívalo a tope, ponle el juego más fácil para que acabe con una sensación de “lo he conseguido” … y acaba el juego.

-Haz sesiones cortas pero frecuentes. Mola mucho dedicar toda una mañana de domingo a jugar con tu perro. Y no tiene nada de malo. Pero los beneficios van a ser mucho mayores si entrenas sus habilidades cada día un poquito que si os pegáis una maratón de vez en cuando. Además, los juegos más “intelectuales”, como los de conciencia del propio cuerpo, las secuencias de varios pasos (como guardar objetos en una caja) y sobre todo los juegos mentales o juegos de inteligencia les agotan en pocos minutos, y puede ser contraproducente alargar la sesión demasiado. En cambio, los juegos físicos “gruesos” permiten sesiones más largas, ya que sólo dependen del estado físico de tu animal… y ellos suelen aguantar más que muchos de nosotros 😉

¡Ante todo, disfrutad! Prueba alguno de los juegos que te he explicado, chafardea los otros artículos del blog sobre juegos… y, como decía Joaquín Prat en El Precio Justo… ¡Aaaa jugaaaar!

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Si te gusta jugar con tu perro y descubrir cosas sobre él, te gustará el curso Bye bye miedos: Conoce a tu perro y vence sus miedos, porque hablaré largo y tendido de cómo ven, cómo oyen, cómo perciben el mundo, qué emociones sienten y cómo ayudarle a gestionarlas, y tendrás acceso a vídeos de diferentes juegos, tanto la explicación de cómo montarlos como análisis pormenorizados de cómo llevar a cabo los juegos, cuándo avanzar de nivel y cómo subirlo, cómo detectarlo cuando te has pasado y cómo corregirlo… Además, claro, de todo lo que puedes hacer para ayudar a tu compañero a superar sus miedos, incluído un programa paso a paso para superar el miedo a los ruidos fuertes (petardos, tormentas, disparos y demás).

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