Mascotas hospitalizadas: consejos para entenderte con el veterinario

Cuando nuestra mascota está hospitalizada, o sufre una enfermedad crónica o grave que requiere de constantes atenciones veterinarias, la buena comunicación entre el equipo médico y los dueños es clave para que el animal mejore.

 

Llevo un inicio de año movidito en cuanto a movidas médicas familiares. En pocas semanas he tenido a mi pareja ingresada en el hospital, luego a mi padre ingresado y por el medio he hecho varias visitas al pediatra con mi hijo.

La idea de escribir este artículo me vino precisamente al volver de una de las visitas al hospital. Me dí cuenta de que todas mis vivencias como «familiar de» un enfermo podían equipararse perfectamente a las vivencias de los dueños como «familiar de» mis pacientes.

Y que de ello teníamos todos mucho que aprender…

2 errores que no quiero cometer como veterinaria (y que tú no deberías permitir como dueño)

Error número 1: Hablar demasiado técnico… o demasiado simple.

Cuando sabemos mucho de un tema, corremos el riesgo de hablarles a los demás en un lenguaje que no está adaptado a su nivel de conocimientos. Piensa en tu trabajo, o en algún hobby que te apasione y del que sepas mucho. Cuando le hablas de ello a un amigo que no tiene ni idea, ¿no tienes que estar «traduciendo» constantemente? A veces la conversación se vuelve impracticable, con tantas aclaraciones o definiciones…

Esto pasa mucho con los temas médicos. Los que «sabemos», es decir, los médicos y veterinarios, solemos hablar demasiado técnico, olvidando que la persona que nos escucha no tiene por qué conocer palabras que para nosotros son comunes en el día a día.

Pero a veces pasa lo contrario, y es que últimamente me he encontrado médicos que te sobreexplican tanto, poniendo constantes ejemplos y comparaciones con cosas comunes, que al final en vez de hablar de cómo ha ido una operación quirúrgica, parece que estás comentando un partido de fútbol o te están dando un tutorial de jardinería.

«Esto de la recuperación postoperatoria es como cuando un jugador de fútbol se lesiona y tiene que estar en el banquillo una temporada…»

 

«Imagínese las venas de su animal como mangueras. El agua sale a presión, pero si estamos regando una planta delicada no nos interesa tanta presión…»

Que sí, que las comparaciones están muy bien para ocasiones puntuales, para ayudar a entender una situación con la que no estamos familiarizados. Pero personalmente cuando me hacen una comparación detrás de otra al final pierdo el hilo. Y, además, te hacen sentir un poco idiota. Como si no fueras capaz de entender cómo funciona tu cuerpo sin compararlo con un circuito de cañerías o un equipo de fútbol. No sé, quizás es cosa mía.

Al final, la consecuencia es la misma: te falta parte de la información, sea porque no la has entendido o porque ni siquiera te la han dado.

Tienes derecho a la información médica de lo que le sucede a tu animal y las decisiones que el veterinario está tomando al respecto, como por qué le da una medicación u otra. Y creer que «no lo vas a entender» no es una excusa. Cuanto mejor entiendas qué le sucede, mejor podrás ayudarlo, o detectar cuando algo no vaya bien una vez estéis en casa.

Así pues, cuando estés delante de un veterinario (¡o un médico!) que te habla demasiado técnico y te des cuenta de que te estás enterando sólo «a medias», recuerda que no hay nada malo en interrumpirle un momento y pedirle que te lo aclare. Pregúntale claramente por el significado de lo que no entiendas, o haz un resumen de lo que has entendido tú para confirmar si es así: «Entonces, ¿esta pastilla le ayudará a xxx?».

Error número 2: Centrarme demasiado en las medicaciones y olvidarme del resto de la vida del paciente.

La clave de que un animal (o una persona) se curen de una enfermedad no está única y exclusivamente en los medicamentos que toma. Si así fuera, nunca nos recuperaríamos de ningún resfriado ni dolorcillo sin pastillas y jarabes, y no es así.

El cuerpo tiene una capacidad increíble de recuperación. La mayoría de medicamentos sólo le ayudan a restablecerse, pero hay muchas más maneras de ayudar. Una buena alimentación, dormir bien, que nos dé el sol y el aire fresco, hacer el ejercicio que la enfermedad nos permita… ¡Todo ello sabemos de sobras que hay que cuidarlo para tener buena salud y recuperarse! Pero los médicos y veterinarios solemos olvidarnos de algunas de esas cosas y nos centramos en a qué hora tiene que tomar tal o cual pastilla.

Si tu veterinario no te dice qué debe comer tu animal para acabar de recuperarse, pregúntaselo. Pregunta si puede hacer ejercicio de manera normal, salir a la calle normalmente, o si lo puedes sacar al parque o al balcón aunque sea en brazos. Todo ello le hará bien, si es que su situación no lo prohíbe.

Tampoco olvides el juego, las diversiones y en definitiva los momentos que hacen sentir bien a tu animal. Si durante una temporada no puede correr detrás de la pelota o no debe comer sus «chuches» habituales, eso no significa que tengas que dejar de jugar con él. Simplifica los juegos. Busca ingredientes sabrosos que sí pueda comer (pide consejo a tu veterinario), y piensa en qué cosas le hacen sentirse feliz para hacerlas un poquito cada día. No hay medicina tan poderosa como estar de buen humor.

Una buena actitud es clave para recuperarse de una enfermedad, o para sobrellevarla mejor

Y 3 aspectos de la veterinaria y los hospitales veterinarios que como dueño deberías conocer

Número 1: Veterinario responsable del caso

Los casos complejos pueden llevarse entre varios veterinarios, pero hay por lo general un «responsable del caso«. Si te han derivado a un especialista (traumatólogo, neurólogo, oftalmólogo…) es posible que él sea el responsable del caso de tu mascota. Si no, lo más probable es que sea el veterinario primero que te atendió.

El veterinario responsable del caso no estará lógicamente 24 horas al lado del animal, pero es al que llega toda la información: los resultados de las pruebas, cómo ha pasado la noche, las evaluaciones que hayan hecho otros veterinarios durante su turno… Por lo tanto, es quien tiene mayor perspectiva de todo lo que le pasa a tu animal y te puede dar la información más completa. El resto del personal (otros veterinarios, auxiliares de veterinaria…) podrá decirte cómo ha estado durante el rato que lo han visto, pero seguramente la información que tienen es parcial.

Si quieres hablar de algo importante respecto a tu animal hospitalizado o enfermo crónico,
pide hablar con el veterinario responsable del caso.

A veces, en equipos pequeños todos los veterinarios están al tanto del caso de tu mascota y cualquiera puede darte información. Pero es mejor que intentes hablar siempre con el mismo, para que haya una continuidad, no te den la misma información repetida ni te falte información porque un veterinario piensa que el otro ya te lo dijo.

Número 2: Cambios de turno y el mejor momento para llamar

En los centros que están muchas horas abiertos, como los centros 24 horas, suele haber cambio de turno por la mañana y por la noche, y a veces también a mediodía. Durante el cambio de turno, el veterinario que sale le explica al veterinario entrante cómo va la evolución de los pacientes que están ingresados, y le explica los nuevos casos que pueda haber. A menos que haya casos muy complejos, generalmente a mediodía y por la noche se hace un pequeño resumen, y es en el cambio de turno de la mañana cuando más rato se reúne el equipo veterinario para hablar de cada caso. Además, durante la mañana es cuando se suelen hacer las pruebas y revisiones. Por todo ello, el mejor momento para saber cómo está tu mascota es a últimas horas de la mañana o durante el mediodía.

¿Quieres saber cómo evoluciona tu mascota?
Llama al centro a mediodía, antes del cambio de turno.

 

Número 3: Los casos difíciles requieren tiempo para pensar.

¿No te ha pasado nunca que hablas con el veterinario o el médico, te dice una cosa, y al cabo de unas horas te dice la contraria, o algo bastante diferente? A veces es que ha habido un cambio inesperado en el animal, pero muchas veces lo que sucede es que la primera vez dieron la información que tenían, pero que aún no se habían sentado a estudiarla.

No presiones al veterinario: ¡Necesita pensar!

Cuando como veterinaria responsable de un caso complejo me acaban de llegar los resultados de una prueba, no es el mejor momento para explicárselo a nadie. Primero me gusta sentarme, leerme las pruebas con calma, comparar con las pruebas anteriores, consultar las anotaciones de otros veterinarios que hay en el historial. A veces decido hacer una nueva revisión al animal, o hablar con los auxiliares que le han estado atendiendo desde mi última revisión. Todo ello para hacerme una idea global, en conjunto, de la situación. Esto ocupa más tiempo cuanto más complejo es el caso. Incluso a veces necesito pedir consejo a un colega o consultar un libro. Por eso, que al minuto de recibir las pruebas me estén llamando los dueños me pone nerviosa, porque sé que no les voy a poder dar la información todo lo «trabajada» que me gustaría. Pero también entiendo que ellos quieren saber cómo está su animal.

Así, si quieres saber los resultados de alguna prueba, de nuevo a mediodía puede ser un buen momento, o un par de horas después de que el veterinario responsable haya entrado a trabajar. Para darle tiempo a estudiar la situación.

Confía en tu veterinario. Sí, claro que hay malos veterinarios, como en todas las profesiones. Pero son los menos. Que tu veterinario no sea el mejor comunicador del mundo, o que vaya estresado porque tiene muchos pacientes no quita que sea un buen profesional que procurará hacer todo lo que esté en su mano para ayudar a tu mascota.

Así pues, estos son mis consejos si tienes a tu mascota ingresada en el hospital:

Reclama información completa y explicada de manera que la puedas entender.

-Averigua quién es el veterinario responsable de tu caso. Ésto en algunos casos no se decide el primer día, sino cuando el caso ya está enfocado y se sabe qué veterinario se va a encargar de él.

-Pregunta qué horario es el mejor para llamar y preguntar por la evolución de tu animal hospitalizado. Ante la duda, llama sobre las 9-10h para saber cómo ha pasado la noche y sobre las 12-14h para saber los resultados de pruebas o revisiones y los siguientes pasos que se darán en su tratamiento.

-Ten paciencia y confía. Pide lo que tienes derecho a pedir, pero confía en que si no te dicen algo es más por despiste que por voluntad de esconderlo.

-No vayas constantemente a ver a tu animal sin avisar. Pide a qué hora puedes ir a visitarlo, y cuando lo hagas intenta estar calmado y positivo, para que tu mascota no se preocupe al verte agobiado. Al irte, despídete con una sonrisa y un «hasta luego», o lo que acostumbres a decirle que no le ponga nervioso. Las idas y venidas constantes desorientan al animal y suelen responder a un estado de nervios tuyo que detectará y no le ayudará. Además, necesita descansar, y confiar en sus cuidadores del hospital. Si ve que tú no te fías y les permites hacer, él no se fiará.

Cuando vuelvas a casa con tu mascota, pide que te especifiquen claramente:

  • La medicación: cuál, cuándo empezar, cómo se da, cada cuántas horas, durante cuántos días.
  • La alimentación y el agua: qué debe comer, cuándo puede empezar, y si hay algo a tener en cuenta. Por ejemplo: ¿puede comer todo lo que quiera para recuperarse? ¿o mejor racionar la comida?
  • ¿Puede comer chuches?
  • Los paseos y ejercicio: ¿tiene que hacer reposo, o puede salir a la calle como siempre? Si tu animal es de los que se pegan paseos a su aire, corriendo y jugando con otros animales, coméntalo. Es muy diferente hacer paseos cortos que correr por la calle.
  • Lo mismo con el juego, ayuda al veterinario a hacerse una idea del día a día habitual del animal para que te pueda decir qué cosas sí puede hacer y qué cosas deben esperar a que se recupere.

Espero que nunca tengas que usar estos consejos, porque tu mascota esté siempre más sana que una manzana. Pero si no es así y alguna vez hay que ingresarla, espero que mis consejos te ayuden a que sobrellevéis mejor la situación, tanto tú como ella.

¡Hasta la próxima semana! 🙂

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